viernes, 20 de agosto de 2010

70 años del asesinato de León Trotsky

León Trotsky
"Tan solo han pasado 70 años" pero ¿conocería León Trotsky el mundo actual en el que Stalin es un apestado y cruel asesino para cualquier mente sana? No, seguro que no entendería nada, ni los cambios radicales que ha dado el mundo, ni los hilos que mueven a la sociedad mundial actual, no entendería nada... nada.
Su nombre verdadero era Lev Davídovich Bronstein. Nació en Yanovka, Ucrania, el 7 de noviembre de 1879 .
Para la historia es conocido como León Trotsky, que fue un político y revolucionario soviético, organizador clave del golpe de Estado que permitió a los bolcheviques tomar el poder en noviembre de 1917 en Rusia.
Durante la guerra civil  desempeñó el cargo de comisario de asuntos militares.
Tras su exilio de la Unión Soviética, fue el líder del movimiento internacional de extrema izquierda revolucionaria identificado con el nombre de «trotskismo»  caracterizado por la idea de la «revolución permanente».

Murió asesinado en México por un agente español de la NKVD soviética.
Tuvo a su cargo la creación del ejército rojo que consolidaría definitivamente los logros revolucionarios venciendo a catorce ejércitos extranjeros y a los ejércitos blancos contrarrevolucionarios durante la guerra civil rusa; fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja.
Se enfrentó política e ideológicamente a Stalin liderando la oposición de izquierda, lo que le causó el exilio y posterior asesinato a manos de la OGPU.
Apartado de los principales dirigentes de la socialdemocracia se apresuró a regresar a Rusia para participar en la Revolución de 1905, durante la cual fue uno de los organizadores del primer soviet en San Petersburgo, y asumió el papel de dirigente principal.
Fracasada esta revolución, fue encarcelado y deportado de nuevo a Siberia.
El estallido de la Revolución de febrero le sorprendió en Nueva York, donde colaboraba para un periódico ruso. Consigue llegar en mayo a Rusia, asumiendo el control de la Organización Socialdemócrata Interdistrital e integrándose en el Soviet de Petrogrado (San Petersburgo).
De esta forma se apartaba de su anterior neutralidad durante el exilio implicándose directamente con los bolcheviques en el proceso revolucionario. Gracias a su poderosa oratoria alcanza una enorme popularidad que le permite llegar a formar parte del Comité Central del partido bolchevique, en el que había ingresado en julio.
Trotsky apoyará totalmente la postura de Lenin en cuanto a la necesidad de derrocar al gobierno provisional surgido de la revolución de febrero y encabezado por el socialista moderado Aleksandr Kérenski. Así, sus esfuerzos se dirigirán a recabar apoyos para el movimiento bolchevique y lograr triunfar con el alzamiento previsto. Al tener Lenin que ocultarse, Trotsky asumirá la jefatura del Comité Militar Revolucionario, puesto desde el cual aportará con su coraje al triunfo de la Revolución de octubre.
 Durante la primera etapa de la Revolución, Trotsky se convierte en hombre de confianza de Lenin y éste le encomendará varias misiones. La primera será la de acabar la guerra con las potencias centrales.
Seguidamente será nombrado Comisario de Guerra. Desde este puesto se encargará de la creación, promoción y dirección del Ejército Rojo, motivo principal de que los logros revolucionarios no se perdieran durante la época de la guerra civil (1918-1920) contra las fuerzas contrarrevolucionarias (potencias extranjeras y rusos blancos).
Miembro principal del Politburó después de Lenin, apoyaría a éste en sus principales innovaciones hasta que una apoplejía obligó a Lenin a apartarse de la política. Stalin jamás le perdonó y sus celos y odios personales le llevarían a planear su asesinato hasta que lo logró a través de un agente catalán.
OTRO NUEVO EXILIO
En oposición a Trotsky, se unieron Grigori Zinóviev, Lev Kámenev y Stalin. Este agrupamiento, una vez que logró apoderarse de la dirección del Partido, acusó a Trotsky de cometer serias violaciones a la disciplina del partido, con el objetivo de debilitar sus organizaciones. En consecuencia Trotsky es primero destituido como comisario de guerra, luego apartado de la dirección del partido y posteriormente expulsado del mismo. Más tarde sería deportado a Kazajistán y finalmente expulsado de la URSS en 1929.
 El Exilio definitivo
Desde su exilio también encabezaría la oposición comunista disidente, que formaría la IV Internacional.
Trotsky padeció un auténtico peregrinaje por diferentes países donde pudiera expresar públicamente sus críticas al estalinismo.
Finalmente, León Trotsky llega a México, tras una serie de gestiones realizadas principalmente por el pintor mexicano Diego Rivera ante el presidente Lázaro Cárdenas quien en 1937 le concede el asilo político.

A su llegada el 9 de enero de 1937, Trotsky fue recibido en el puerto de Tampico por Frida Kahlo, esposa de Rivera y transportado hacia la ciudad de México a bordo del tren presidencial.
Trotsky sufrió dos atentados, el primero de ellos ocurrido en mayo de 1940. Durante la madrugada del día del atentado, un comando de 20 hombres armados comandados por el pintor David Alfaro Siqueiros, logró penetrar a la casa con la complicidad de Robert Sheldon Hart, un guardaespaldas de Trotsky que era un doble agente. A pesar de realizar 400 disparos dentro de la casa, no pudieron acabar con su vida ni la de su esposa que le acompañaba.
Unos meses más tarde, concretamente el 20 de agosto de 1940, Trotsky sufrió un segundo atentado en esa misma casa, que le costaría la vida.
Asesinado por el catalán Ramón Mercader
Stalin había dado orden de asesinar a Trotsky y Jotov, encargado de las operaciones contra éste en México, se valió de dos comunistas catalanes, Caridad y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan, les ayudaron dos mexicanos de izquierda, Vicente Lombardo Toledano y David Alfaro Siqueiros.
Ramón Mercader (conocido con el alias de Jaques Mornard) lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que mantuvo un largo noviazgo formal premeditado, planeado para perpetrar el magnicidio.
Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras este lo leía le clavó salvajemente un piolet en la cabeza.
El grito de Trotsky se escuchó como un estruendo en toda la casa, acudieron rápidamente sus  protectores y allegados pero no se pudo hacer nada por su vida al tener el cerebro perforado
León Trotsky moriría un día más tarde en un hospital de la Cruz Verde.
Su asesino Ramón Mercader, reconoció a sus íntimos incluso en los días previos  a su muerte, que el grito aterrador de Trotsky, le había acompañado toda su vida…