miércoles, 22 de marzo de 2017

Cuando una ciudad expolia su historia comienza a morir también

Paseos nostálgicos por algunos de nuestros viejos y olvidados tesoros históricos, sentimentales, olvidados y expoliados...

La melancolía de ver este abandono y tanta desidia es superada ampliamente por la vergüenza y la rabia que me produce la despreocupación de los muchos mandamases que solo vienen a nuestra tierra para hacerse fotos en algún sarao bien iluminado y sin peligro de que les piquen las chinches o algunas pulgas hambrientas. Hay muchos cartageneros culpables en todo esto, no vale con vomitar hacia afuera apuntando al vecino, algo malo hacemos nosotros también.
Ermita de San José en el Paraje del Lentiscar en ruina y expolio total
Los "ocupantes" de esta ciudad, somos muy propensos a "resolver los problemas" con un buen cubata en las manos mientras se reparte sin consentimiento de los que se tragan el ladrillo, la correspondiente dosis de moralina que casi nunca se cumple. Una vez salimos del tugurio desde el que íbamos a invadir al Reino de los Tronos de Tiza, todo se aplaza, todo se olvida; mañana será otro día, o al otro... es insufrible.