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lunes, 14 de noviembre de 2011

AMANECER FRENTE A LA BRISA DE LA BOCANA CARTAGENERA


Cartagena… querida Cartagena

Nuestros invasores siempre se enamoraron de un puerto tan oculto, protegido y bello como el de la antigua Cartagena, se llamara como se llamase en aquél momento.
Cartagena… querida Cartagena
Aguas y playas, rodeadas y protegidas por la cercanía de sus colinas, aunque esto no impidió que fuésemos conquistados e invadidos una y otra vez.
Cartagena… querida Cartagena
Cartagena es fácil de conquistar, le gusta dejarse seducir, valora como pocas tierras la llegada de sangre distinta, lejana, diferente, y que su mezcla le de fuerzas a sus hijos originales, tan pasivos, tan luchadores de salón, tan tradicionales del “mañana lo hacemos” o también del valeroso “cuando lo hagas tu yo te sigo”.
Cartagena… querida Cartagena
Nuestra tierra, siempre cariñosa y tolerante, nos quiere a todos, y a todos tolera, pero sabe que hay que reforzar la genética original, caso de que la hubiera aún.
Cartagena… querida Cartagena
A veces, durante generaciones, a Cartagena, no se le hacen ni caso, se la deja en una siesta permanente, como en un pasillo de hospital para enfermos viejos y terminales, no está abandonada, pero está allí, en mitad de la nada aunque pasen cerca de su cama; a veces no recibe el menor cuidado, esta generación actual no es de las peores, se está trabajando y mucho por ponerla a flote de nuevo, no sería justo decir lo contrario, pero no hay que dormirse por lo que ya se ha hecho, hay que poner más atención, más continuidad, no todo es cuestión de millones de euros, pero si de mentalización colectiva y mimar a nuestra madre tierra Cartagena ¡joder que tampoco es tan difícil!, solo es cuestión de mentalidad colectiva, voluntad de servicio y amor por ella. También se requiere algo de amor propio.
Cartagena… querida Cartagena
Al amanecer, junto al Faro de San Pedro, cualquier día del año es bueno para respirar el aire que nos acaricia la cara, te eriza el alma, nos trae olores de otras aguas lejanas, que tal vez sea uno de los mayores y más intensos reconstituyentes anímicos que conozco, esencias positivas  que nos animen a seguir luchando.